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La sangre del estribir

La agonía de una noche en vela
mezclada con esa incertidumbre
que penetra en tu alma
ese ser que brota de ti
y derrama lágrimas sobre arcos dorados
ese payaso que se burla a tus espaldas
ese cretino que te llama a través de las nubes
esa lluvia que cae sobre tu pecho
y te llena de alegría
mientras las llamas queman la casa del vecino
y el duende huye de allí
porque teme que la princesa encantada lo descubra
y esas ideas plasmadas por un marinero de pacotilla
que viaja a la mar con pequeños compañeros alrededor de las olas,
esa sirena que corrompe tu vida
y ese pájaro que te observa desde aquella torre
y pinta pirámides de hielo
que esquimales con guantes dorados tratan de tapar
y al mirar las alturas logras ver complementada tu vida
en un conjunto de armonías que tocan en el espacio
con ángeles creados por ilusiones
y fantasmas otoñales
que libran de mentiras este papel a rayas,
que el cerebro rompe en trozos
como se rompe el corazón
cuando no encuentra
una razón de ser,
cuando olvida que la vida es tan sencilla y complicada
como lo es observar el cielo
y comprender...
quíén sabe qué?
pregunténselo a aquellos
que comprenden hoy que es existir
y porque vivir es siempre al final una forma de morir
junto al Dios de ladimir
y la sangre del estribir.

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