Definitivamente podría quedarme en silencio y opte por eso, por dejarme extrañar, peor escenario, que no me extrañes, mejor escenario que no me extrañes porque cuando lo hagas, porque lo harás o me habrás perdido y yo estaré en otro camino o estarás a tiempo para conquistarme.
Cuando estaba hoy sentada en esa casa, en aquella silla, era como si todo me perteneciera, como si yo fuera parte por primera vez de este mundo que nos rodea. Cuando sentí el sabor amargo y a la vez dulce que desprendía esa copa de vino, cuando me hundía en esos enormes ojos negros, sospechosos, inciertos, desconocidos, pero a la vez llenos de desolacion que necesitaban un concepto, una verdad que jamás podrá descubrir o que por lo menos una mente inferior como la nuestra no se digna a buscar en los lugares más... Las ganas de dar vueltas me invadían, de sentir esa pasión, la música dentro de mi, sintiendo tus ojos cada vez más y más reflejados en mi alma que se ha dejado de pavadas y ya no está tan apagada. Cuando arranqué esa flor amarilla, sintiendo ganas de ser libre tan pero tan libre, una añoranza imposible, un deseo prohibido, que se perdía en un pensamiento difuso. Sólo existíamos tú y yo lo demás era falso, superficial o tal vez tú y yo lo eramos...
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